Rheticus, revoluciones y sodomías

Copérnico fue el autor que promovió la revolución del pensamiento más importante, y que de hecho permitió que el término revolución se usara para hablar de cambios sociales además de del movimiento de los astros. Pero la revolución copernicana no habría tenido lugar posiblemente sin la colaboración de Rheticus, un matemático homosexual que, además, sufrió por ello…

El resumen de la wikipedia sobre él lo dice casi todo:

Georg Joachim Rheticus, de nombre real Georg Joachim von Lauchen, fue un matemático, astrónomo, teólogo, cartógrafo, constructor de instrumentos musicales y médico austriaco. Fue discípulo del astrónomo polaco Nicolás Copérnico.

Rheticus vivió en una época complicada, tras la enorme escisión ideológica y política que supuso Lutero. Formado en la zona protestante, sin embargo, llegó a lo que es ahora Polonia a colaborar con Nicolás Copérnico, entre 1539 y 1541, bajo el dominio de la ortodoxia católica. Hijo de una familia acomodada, su padre era médico, se formó en Zúrich y Wittenberg en matemáticas, astronomía y artes. Discípulo de grandes científicos de la época y la región como Schöner, Petreius, Apiano, Cameriarius y otros, los biógrafos de la revolución copernicana lo colocan como de hecho el único alumno que aceptó Nicolás Copérnico en Frauenburg (o Frauenberg, también conocida como Frombork), y quien le convenció de que ampliara su Commentariolus, el opúsculo donde había presentado su modelo heliocéntrico por vez primera en 1514, una obra que mandó a colegas y amigos y que, se sabe, se conociópor muchos centros académicos de Europa aunque sin ser publicada y difundida abiertamente.

El asunto adquiría importantes consecuencias teológicas (¿cómo iba a parar Dios el movimiento del Sol como se dice en Josué, 10, 8-14, si el Sol de hecho no se movía?, ¿implicaba esto que la Biblia era un texto falso?) y políticas, dado el enfrentamiento entre territorios europeos que posteriormente consagraría la contrarreforma del concilio de Trento (1545-1563). Varios historiadores han hecho notar el importante papel que Rheticus tuvo en Copérnico a la hora de escribir finalmente su obra Las revoluciones de las esferas celestes (De revolutionibus orbium coelestium. , que se publicó finalmente dos meses antes de la muerte de su autor y que realmente no fue prohibida por la Iglesia Católica hasta mucho después, en 1616, y casi más por hacerle la pascua a Galileo y a la naciente astronomía que otra cosa.

Una recreación apasionante, en forma de texto teatral, pero también plausible (aunque no exenta de libertades historiográficas) de ese encuentro y convivencia aparece en la obra de la gran divulgadora y escritora científica Dava Sobel A more Perfect Heaven (2011), donde se abordan las intrigas palaciegas y arzobispales en torno a la vida del sabio Copérnico, puesto en duda por sus ideas pero también su vida disoluta. En la obra, se le adjudica a Rheticus un romance con un ayudante y espía del obispo de Frombork que es parte del enredo en que se ven metidos los personajes.

Nada hay en la historia que atestigüe tales lances, que posiblemente Sobel introdujo para dar dramatismo, aunque aprovechando algo conocido en la biografía de Rheticus, que es a lo que vamos en esta semblanza: que fue un gran matemático y astrónomo homosexual. Y pagó por ello.

Claro que la historia nos habla de un episodio bastante posterior a la muerte de Copérnico, cuando Rheticus es profesor en Lepizig. Lo narra Jack Repcheck en Copernicus’ Secret (How the Scientific Revolution Began) (2007). Un comerciante acusó a Rheticus de cometer “vil sodomía” en la persona de su hijo. El juicio acabó en una condena que exiliaba al astrónomo y médico de Leipzig durante 101 años. Pero él había escapado mucho antes, al poco de saberse incriminado, a Praga, comenzando un deambular que suele ser descrito como de “persona conflictiva”. Posiblemente el estigma de la homosexualidad se hacía valer allí donde uno no tenía un buen cobijo, al amparo de la iglesia o del poder, como siempre.

En cualquier caso, documentado ese juicio y esa condena, no la defensa que no hubo, queda el personaje marcado por su homosexualidad, aunque más debería estar consignado por ser una de las personas que trabajó y promovió las ideas del modelo copernicano, la verdadera primera revolución de las ideas que fue, también, modelo de revoluciones pendientes.

La de Rheticus es, sin duda, una vida ejemplar.