Céspedes, la primera cirujana de España

Una vida ejemplar (o poco ejemplar si hiciéramos caso a la Inquisición española del siglo XVI), la de Elena de Céspedes, con muchos matices queer, protagoniza esta entrada, que nos ha traído recientemente M.Karmele Gómez con motivo de un encuentro propiciado por el Ayuntamiento de Pamplona/Iruña, dentro de su programa EMATIC y Planeta STEM del Planetario de Pamplona bajo el título de “Mujeres en la Ciencia, de los estereotipos a la realidad”.

Karmele, en su charla sobre los estereotipos de las mujeres de la ciencia propuso un viaje a un Universo que conoce bien: el del cielo que se presenta en la cúpula del planetario, donde suele preguntar en las sesiones de cielo en directo qué estrella es la más conocida por la gente. Normalmente todo el mundo dice: “la estrella polar”. Y es que así, al pronto, es la que a todos nos cuadra. “¿Dónde está la Polar en este cielo bajo el que nos encontramos?”, es lo que les pregunta entonces. Y la gente opta por señalar a alguna de las más brillantes, que resultan ser normalmente algún planeta visible esa noche, o a veces alguna de las estrellas más brillantes: Sirio, Betelgeuse, Arcturus, Vega…

Pero no, la más conocida de las estrellas, posiblemente la más importante a lo largo de la historia humana por estar fija en el cielo y servirnos para orientarnos, no es la más brillante, ni la más llamativa. Se puede localizar, pero hay que proponérselo y aprender un poco del cielo. Una metáfora ciertamente de muchos estereotipos sobre la mujer y la ciencia, que va más allá, si nos permiten seguir el discurso de esta divulgadora científica.

Y es que la luz que vemos ahora de Polaris salió de viaje por el año 1588, un año que, casualidades que una encuentra consultando las redes, coincidió con el año de la muerte de una mujer poco conocida, que suele ser reconocida como la primera cirujana de España, posiblemente también la primera cirujana de Europa. En su charla el jueves 14 de febrero de 2019 en el Planetario de Pamplona M. Karmele Gómez nos contó un poco de la historia de ese curioso personaje, enamorándonos a todo con historias un tanto azarosas y aventureras de quien nació mujer y se convirtió en hombre y vivió y ejerció como tal, lo que, entre otras cosas, le permitió ejercer una profesión, la de cirujano, exclusiva para los hombres.

Eleno de Céspedes, representado por Ria Brodell en 2011. MUSEO DAVIS, WELLESLEY COLLEGE

Como siempre que abordamos una biografía de una persona con estos matices sobre su sexualidad, utilizar los términos habituales modernos resulta inapropiado: podríamos catalogarla como una persona transexual que hizo su transición a hombre (por ejemplo Emilio Maganto Pavón en su libro autoeditado “El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes, biografía de una cirujana transexual del siglo XVI”, Madrid 2007), aunque en algunas historias se la califica de intersexual (hermafrodita, como sucede en el artículo “Elena de Céspedes. La azarosa vida de una cirujana del siglo XVI”, de Raúl Carrillo Esper y col. en la Gaceta Médica Mexicana, 2015, 151, 53-42) y en otras se dice simplemente que fue una mujer travestida como hombre para poder vivir en ese mundo de hombres (lo mismo que se ha solido decir de otro personaje increíble del siglo de Oro, Catalina de Erauso/Pedro de Orive/Francisco de Loyola/Alonso Díaz/Ramírez de Guzman/Antonio de Erauso).

De hecho, la entrada de este personaje en la wikipedia en español se titula “Eleno de Céspedes” y su resumen dice: “Elena de Céspedes, o simplemente Céspedes fue una cirujana española del siglo XVI, que tuvo que hacerse pasar por hombre para ejercer, ante la imposibilidad de que una mujer fuera maestra de ninguna profesión, tomando así el pseudónimo de Eleno.

Quizá el aspecto más interesante de su vida es que disponemos de escritos sobre la misma por el proceso al que se vio sometido ante el Santo Oficio ante las acusaciones de ser mujer y ejercer como cirujano. Una interesante recolección del proceso se puede leer en “Elena o Eleno de Céspedes. Un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer, en la España de Felipe II”, un libro escrito por Ignacio Ruiz Rodríguez y Alexander Hernández Delgado (Ed. Dykinson, 2017).

Poco más podemos aportar, aunque lo mejor es seguir la biografía que realizó Sandra Ferrer Valero, periodista y apasionada de la historia, en su blog “Mujeres en la Historia” en marzo de 2012, y que fue recogida el 16 de diciembre de 2016 en nuestro blog de referencia, MUJERES CON CIENCIA.

La primera cirujana, Elena de Céspedes (1546-1588)

La historia nos deleita a menudo con relatos inauditos y a veces increíbles. Este es sin duda el caso de Elena de Céspedes, un bebé nacido mujer que terminó viviendo como hombre; luchó en la guerra de Granada como un soldado más; se convirtió en la primera mujer de la historia de España y acaso de la de Europa, en ser considerada oficialmente como cirujano (una de las dedicaciones profesionales de un barbero); tuvo un hijo como mujer pero al cabo de los años se casó con una mujer y vivió como un hombre; al final, fue acusada de intrusismo en el gremio de cirujanos, declarada culpable por haberse casado con una mujer estando casado o prometido con otra… Así, Elena o Eleno de Céspedes se convierte en un auténtico personaje de película.

La mulata hija de una esclava

Elena de Céspedes nació alrededor del año 1546 en Alhama de Granada. Su madre era una esclava llamaba Francisca Medina y su padre, el amo de ésta, Benito Medina. Parece ser que Elena era mulata, ya que su madre era de origen moro, y que vivió hasta los ocho años en casa de su padre.

[NOTA de CienciaLGTBIQ: quizá el término “mulato” resulte extraño, por cuanto se usaba ya tras la conquista americana para designar la descendencia de negros y blancos… El mestizaje en la península ibérica era más que frecuente y tampoco se usaba en el caso de los orígenes “moros”, entiéndase “africanos”, una terminología más allá de considerar que la ascendencia materna de Elena sería morisca. Recordemos que los moriscos no fueron expulsados de España hasta 1609 por Felipe III. En cualquier caso lo dejamos como tal por mantener el texto tal y como fue escrito por su autora. Leyendo algún texto sobre el tema de moriscos y morisquillos sí vemos habitual el uso de mulato, como se refleja en la moda de la “pintura de castas” de la Nueva España del siglo XVII.]

Elena tomaría el nombre de la esposa de su padre, Elena de Céspedes a la que sirvió durante un tiempo y con la que parece ser que mantuvo una estrecha y cordial relación.

Tenía dieciséis años cuando fue casada a un albañil de Jaén, Cristóbal de Lombardo, quien la abandonó a los pocos meses, no sin antes dejarla embarazada de un niño, llamado también Cristóbal, y al que dejaría en manos de un panadero de Sevilla y del que no volvería a saber de él.

De tejedora a soldado

Sola, sin marido, sin padres, Elena marchó a vivir a Granada donde se ganó la vida como tejedora, oficio que había aprendido durante su infancia. Elena era un espíritu inquieto que no podía permanecer más de seis meses en un mismo lugar. Así, Granada, Sanlúcar o Arcos fueron algunos de sus destinos.

Fue en este ir y venir que dejó de trabajar como tejedora para empezar a ejercer de labrador y pastor. Es entonces cuando inicia su vida como hombre, haciéndose llamar solamente Céspedes.

Las revueltas de los moriscos en Granada la llevó a alistarse en la Compañía de don Luis Ponce de León y marchar a la guerra como soldado.

De soldado a cirujana

Terminada la guerra, en 1570, Céspedes volvió a ejercer como sastre en varios lugares de la geografía española hasta que terminó instalándose en Madrid. Corría el año 1575 y Céspedes tenía unos treinta años de edad.

En Madrid conoció a un cirujano con el que entabló amistad y le empezó a enseñar el arte de coser y curar enfermos. Empezó a trabajar en un hospital de la Corte hasta que su fama llegó a oídos del rey Felipe II.

Su buena reputación fue la envidia de otros cirujanos que pronto la acusaron de intrusismo a pesar de haber trabajado durante ocho largos años como tal. Elena no se amedrentó ante la amenaza de ser expulsada de su oficio. Marchó a Cuenca y consiguió la licencia de cirujano del Protomedicato.

A pesar de que en aquel tiempo ejercía como hombre, en las actas del Santo Oficio que posteriormente la acusaría consta como cirujana y no como cirujano. Se convertía así en la primera mujer en conseguir esa licencia oficial en España.

Hombre o mujer, lo que es más sorprendente es que Céspedes tuviera en su haber libros de cirugía, tuviera conocimientos del latín y aprobara con relativa celeridad aquellos exámenes cuando no había recibido educación formal en su vida.

El marido de María

Elena/o de Céspedes, que vivía entonces como hombre, conoció a una mujer, María del Caño, de la que se enamoró y se casó. Lo sorprendente del caso es que nadie se escandalizó de que se casara con otra mujer sino que una tercera dama, Isabel Ortiz, impidió el enlace arguyendo que Elena/o ya se había comprometido anteriormente con ella. Finalmente Elena/o se pudo casar con María, con la que vivió unos años de feliz matrimonio.

¿Elena o Eleno?

A pesar de que durante mucho tiempo, las personas que le conocían aceptaron que Céspedes era hombre y mujer a la vez, el hecho que de se casara con otra mujer no fue visto con buenos ojos por algunos.

Proceso inquisitorial de Eléna y Eleno de Céspedes. Toledo.

Así, Elena/o cayó en manos del Santo Oficio. Al final de un duro proceso, Elena/o solamente fue condenado a doscientos azotes, de los cuales no se tiene constancia que fueran efectuados, y a servir durante veinte años en centros hospitalarios.

Lo curioso del caso de Elena/o de Céspedes es que vivió durante prácticamente toda su vida como un ser indeterminado. Parece ser que nació con atributos tanto de hombre como de mujer siendo este último el sexo con el que sus padres decidieron criarla. Pasado el tiempo ella decidiría vivir como hombre, algo que algunos médicos dictaminaron que así era. Hasta que se quiso casar por la Iglesia y le llovieron los problemas. No está claro qué fue en verdad Elena/o, si hermafrodita, homosexual, travestido o simplemente un hombre atrapado en un cuerpo de mujer. Lo que sí que es cierto es que Elena/o de Céspedes fue mujer primero y hombre después y en ambas condiciones vivió una vida inquieta y llena de aventuras.

Para saber más de ella