Acoso sexual en la ciencia

Leía el otro día en Materia – EL PAÍS: “El mayor informe sobre el acoso sexual en la ciencia de EEUU revela un abuso sistemático“, artículo de Isabel Valdés. En él se hace referencia al estudio “SEXUAL HARASSMENT OF WOMEN, Climate, Culture, and Consequences in Academic Sciences, Engineering, and Medicine” (PDF) realizado por las Academias Estadounidenses de Ciencias, Ingeniería y Medicina.

Comenta Valdés:

“Es el análisis más exhaustivo sobre este tema hasta la fecha, trabajado durante más de dos años y basado en centenares de estudios, entrevistas, estadísticas e informes que se remontan y avanzan desde la década de los ochenta. Sus conclusiones no hacen más que apuntalar una realidad que cada vez es más visible y menos sorprendente: más de la mitad de las mujeres en esos tres ámbitos, y a todos los niveles (alumnas y profesoras), han sufrido algún tipo de acoso, laboral o sexual o ambos, abusos, agresiones sexuales, desprecio o menosprecio profesional y personal durante su formación o el ejercicio de su profesión.”

Un resumen en forma de vídeo en el canal que tienen en Youtube:

Todo dentro de una campaña que ha movido la etiqueta en redes sociales #ScienceToo como una aplicación directa al mundo de las ciencias del #metoo. (También el #metooSTEM.

En algunos comentarios que aparecen en el estudio se muestra que el acoso de género se suma a otros acosos existentes, también en el mundo de la ciencia, como se ve en el caso de las mujeres negras y en las mujeres LGTB.

El artículo que comentamos en El País avanza también este asunto:

Aunque no se han conseguido cifras determinantes en torno a grupos minoritarios, el informe apunta a que las mujeres que pertenecen a colectivos LGTBIQ o son de raza negra son objetivos más habituales que cualquier otra mujer blanca y heterosexual; y añade otros datos de encuestas que revelan los mismos porcentajes e incide en que no debería suponer una sorpresa. “Los empleados de instituciones académicas tienen la segunda tasa más alta de acoso sexual [en Estados Unidos] con el 58% (los militares se posicionan en primer lugar con el 69%)”.

Cinco factores que podrían ayudar a que el mundo de la ciencia resulte ser uno de los entornos profesionales más acosadores:

  • tolerancia hacia las actitudes acosadoras, ambientes proclives a la chanza o el chascarrillo
  • son sectores con mayoría masculina
  • son sectores muy jerarquizados (con una jerarquía, recordémoslo, principalmente masculina en muchas áreas STEM)
  • no ha existido una cultura o ambiente en el que el acoso contra la mujer haya sido considerado un tema a erradicar
  • muchas de las reglamentaciones de las instituciones científicas son antiguas, sigue existiendo un importante peso de “la tradición”

Una lectura interesante la de este gran informe realizado durante varios años y con un gran número de entrevistas, análisis bibliográficos y que pretende seguir con la asunción de nuevas políticas que protejan del acoso en la ciencia. De esta manera, se propone una hoja de ruta en la que se considere el acoso sexual como uno de los temas que ha de estar en el centro de la agenda, que permita incorporar criterios de transparencia y gestión abierta en las instituciones, que cree ambientes inclusivos y diversos en los que la jerarquización pueda ser adaptada a las realidades actuales y que obligue a las instituciones científicas y académicas a la toma de decisiones y cambio de regulaciones que permitan acabar con el problema.

Hablamos, claro, de Estados Unidos…